Te comparto dos imágenes que tomé recientemente:
De tu Lerner, el de Buenos Aires, el que canta al amor con la misma dulzura con la que tu me haces vivir y vibrar -que para el caso son lo mismo- hasta mi Lerner, mi librería, donde junto páginas de sana locura para enfermar mi cordura; a la orilla de un río cautivo en cemento y ladrillos, según la visión de Eje Ambiental para Rogelio Salmona. Perdido en el tiempo, en los recuerdos, hallándome en ti; en tu visión o en la mía, que eres tú o que, para el caso son lo mismo.
Qué les pasa a las mariposas cuando se enamoran? Sienten, a su vez, mariposas en la panza o simplemente explotan en avatares luminosos, oníricos y de fuegos artificiales para anunciarlo al mundo entero? Algo así como que tu ser hermoso se apodere de mi voluntad y vague yo, por un sendero de luz, donde debajo de cada piedra haya una pieza de rompecabezas que al unirse pronuncien tu nombre o que digan Felicidad que, para el caso son lo mismo.


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